Un aspecto interesante a tomar en cuenta cuando se realiza magia, sea tanto de cerca como de escenario para público joven/adulto y considerando las diferencias demográficas (cultura, sociedad, educación, etc), es la forma como este público espectador recibe lo que le es ofrecido por el mago, asumiendo de que el mago es bueno en lo que hace.
Una forma de agruparlos (existen muchas otras) es de acuerdo a las edades, basado en mi experiencia personal en magia de cerca y de algunos amigos con quienes he conversado al respecto.
1. Adolescentes:
Los adolescentes son un tanto jodidos, son niños jugando a ser adultos, y necesitan reforzar esa idea tratando de no ser “engañados como niños” así que lejos de querer pasar un buen rato intentan arruinar el truco al mago por diferentes métodos, tocando los objetos del mago, haciendo lo contrario a lo que se les pide, diciendo en voz alta la forma en que creen que el truco se realizó, etc. Es su forma de “vencer” al mago y así poder sentirse más importantes/interesantes.
2. Adultos jóvenes:
A pesar de que han logrado un nivel de madurez determinado, algunos aún mantienen esa necesidad adolescente de “competencia” e inconscientemente sienten que disfrutar de un efecto de magia es haber sido engañado/vencido, y aunque la tendencia de arruinar un truco no es tan marcada, siempre está latente la intención de esperar el mínimo descuido para hacértelo notar frente a los demás y así poder incrementar su ego.
3. Adultos Intermedios:
Los adultos ya formados tienen el interés y respeto suficiente para disfrutar de un acto de magia, saben que se trata de un arte cuya finalidad es entretener mostrándoles una situación irreal dentro del marco de realidad en el que vivimos, por lo tanto lo reciben bien, disfrutan y agradecen.
4. Adultos mayores:
Dependiendo del tipo de magia que se les muestra, también es un publico difícil, no porque intenten ir en contra del mago, sino porque es posible que no puedan seguir las instrucciones si son muy complicadas, o pueden olvidar fácilmente un nombre, numero o algo que deban recordar, o simplemente porque asocian la magia con cosas sobrenaturales, brujería, satanismo, etc. Se tiene que tener especial cuidado con los efectos que se les ofrece, tanto en contexto como en contenido. Fuera de eso, son buenos espectadores.
5. Mujeres:
Casi sin importar la edad, son de lejos, el mejor público, son por naturaleza más receptivas, no tienen reparo en expresar sus emociones cuando un efecto les ha gustado, suelen seguir de forma correcta las indicaciones y pueden tener una mayor y mejor conexión con el mago en el aspecto comunicativo.
Por supuesto, existen excepciones a toda regla, también hay adolescentes súper buena onda, como hay adultos y mujeres que te quieren joder el truco ni bien empieza y sin razón alguna, nuevamente reitero el aspecto social y cultural con los que habitualmente trabajo, esto puede ser variable en otros lugares, como estoy casi seguro de que así es; pero particularmente prefiero escoger los grupos 3 y 5 si quiero hacer magia y pasarla bien, y los grupos 1, 2 y 4 si quiero experimentar con efectos anti-heckler y manejo de situaciones difíciles.








